DÉCIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Mateo
ejercía una profesión que entrañaba una falta de tipo religioso, puesto que imponía
colaborar con las autoridades romanas. Cuando le invita Jesús a seguirle da a entender
que no ha venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. El Señor explica su actitud
haciendo alusión a un texto del profeta Oseas acerca de la misericordia, como leemos
íntegramente en la primera lectura. San Pablo ilustra su doctrina sobre la salvación por
la fe aduciendo el ejemplo de Abrahán. Tanto nosotros, los cristianos, como los judíos y
los musulmanes, le honramos a Abrahán como padre de los creyentes.
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LECTURA DEL LIBRO DE OSEAS
Esforcémonos por conocer al Señor: su amanecer es como la aurora y
su sentencia surge como la luz. Bajará sobre nosotros como lluvia temprana, como lluvia
tardía que empapa la tierra.
"¿Qué haré de ti, Efraín? ¿Qué haré de ti, Judá? Vuestra misericordia es como
nube mañanera, como rocío de madrugada que se evapora.
¨ Por eso os herí por medio de profetas, os condené con las palabras de mi boca. Porque
quiero misericordia y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos.»
SALMO RESPONSORIAL 49
R/ Al que sigue buen camino, le haré ver la salvación de Dios.
El Dios de los dioses, el Señor habla:
convoca la tierra de Oriente a Occidente.
No te reprocho tus sacrificios
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Si tuviera hambre no te lo diría
pues el orbe y cuanto lo llena es mío.
¿Comeré yo carne de toros
beberé sangre de cabritos?.
Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza,
cumple tus votos al Altísimo
e invócame el día del peligro
yo te libraré y tú me darás gloria.
LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS 4, 18-25
Hermanos: Abrahán, apoyado en la esperanza, creyó,
contra toda esperanza, que llegaría a ser padre de muchas naciones, según lo que se le
había dicho: «Así será tu descendencia». No vaciló en la fe, aun dándose cuenta de
que su cuerpo estaba medio muerto--tenía unos cien años- y estéril el seno de Sara.
Ante la promesa no fue incrédulo, sino que se hizo fuerte en la fe por la gloria dada a
Dios al persuadirse de que Dios es capaz de hacer lo que promete, por lo cual le fue
computado como justicia. Y no sólo por él está escrito: «le fue computado», sino
también por nosotros a quienes se computará si creemos en el que resucitó de entre los
muertos, nuestro Señor Jesús, que fue entregado por nuestros pecados y resucitado para
nuestra justificación.
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 9, 9-13
En aquel tiempo, vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al
mostrador de los impuestos, y le dijo: sígueme. El se levantó y lo siguió. Y estando en
la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron
con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos:
«¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?» Jesús lo oyó y dijo:
No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que
significa misericordia quiero y no sacrificios»: que no he venido a llamar los justos,
sino a los pecadores».
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