UNDÉCIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Apostolesn.jpg (16250 bytes)Hoy comenzamos a leer en el evangelio las consignas dadas por Jesús a sus Apóstoles respecto a su misión. San Mateo recuerda, en primer lugar, la elección de los Doce, a quienes el Señor envía a las muchedumbres abandonadas. Los Apóstoles son enviados, como Moisés lo había sido, para anunciar a los hombres sin esperanza que Dios quiere hacer de ellos su pueblo. La causa de que Cristo muriese por nosotros, dice San Pablo, es que Dios nos ama reconciliados con Dios en su sangre, hemos sido salvados, y glorificados por su vida.

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LECTURA DEL LIBRO DEL ÉXODO 19, 2-6a

ord11an.jpg (18854 bytes)En aquellos días, los israelitas, al llegar al desierto de Sinaí, acamparon allí, frente al monte. Moisés subió hacia Dios. El Señor le llamó desde el monte diciendo: «Así dirás a la casa de Jacob y esto anunciarás a los israelitas: «Ya habéis visto lo que he hecho con los egipcios y cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí. Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.»

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SALMO RESPONSORIAL 99

R/ Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

Aclamad al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.

El Señor es bueno,
y su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.

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LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS 5, 6-11

ord11bn.jpg (15926 bytes)Hermanos: Cuando nosotros todavía estábamos sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos --en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atreviera uno a morir--; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos de la cólera ! Si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida! Y no sólo eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.

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Lectura del santo Evangelio según San Mateo 9, 36-l0, 8

ord11n.jpg (22628 bytes)En aquel tiempo, al ver Jesús a las gentes se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas «como ovejas que no tienen pastor". Entonces dijo a sus discípulos: "La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies." Llamó a sus Doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. Estos son los nombres de los Doce apóstoles: el primero, Simón, el llamado Pedro, y su hermano Andrés, Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan, Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el fanático, y Judas Iscariote, el que lo entregó. A estos Doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis.»

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La Buena Noticia

La misión 

ord11en.jpg (19248 bytes)Gentes extenuadas - Jesús - y abandonadas : aquellas de tus campos galileos.
Maltrechas, derrengadas bajo cargas informes : tus gentes te dolieron al mirarlas.
Como ovejas perdidas errantes sin pastor : así veías Tú a aquellos tus paisanos.
Y a mi, Señor ¡me miras como a un cordero tuyo : también necesitado de cariño?.
Yo no soy de tu pueblo ni de tu raza pura : pues sin suerte, nací samaritano. Pero, ¡no te doy pena cuando me ves maltrecho : vagando renqueante triste y solo?.
¡Pero si tu eres mío! dentro, Señor, me dices - ¡ y es a ti a quien envío en mi nombre!. A que cures enfermos, a que limpies leprosos y a que des nueva vida a los muertos.
Pero, Señor - replico - si yo soy el enfermo y el muerto y el leproso y el mendigo...
Pues por eso - me dices - por eso a ti te envío : porque sólo quien sabe que está ciego puede guiar a otros... escuchando.

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