VIGÉSIMO SEGUNDO DOMINGO

En la primera lectura vemos como Moisés trasmite al pueblo hebreo la ley del Señor a fin de que la ponga práctica, mientras que, en el evangelio, Jesús nos vuelve a situar, una vez más, ante lo esencial: Dios no juzga al hombre por la cantidad de observancias externas, sino por la orientación profunda de su vida, por "lo que sale de dentro".
Santiago, cuya carta comenzamos a leer hoy, añade que el verdadero culto a dios consiste en acudir en ayuda de los más desprovistos y en "no mancharse las manos con este mundo". Ser cristianos supone una renovación total de la vida; hay que hacer llegar a las obras la Palabra que uno ha recibido"

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Antífona de Entrada

Ten piedad de mí, Señor, que a ti estoy llamando todo el día; porque Tú eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan.

Oración Colecta

Oremos: Dios todopoderoso, de quien procede todo don perfecto, infunde en nuestros corazones el amor de tu nombre, para que, haciendo más religiosa nuestra vida, acrecientes el bien en nosotros y con solicitud amorosa lo conserves. Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura
No añadáis nada a lo que os mando… Cumplid los mandamientos del Señor

Lectura del libro del Deuteronomio 4, 1-2. 6-8

Habló Moisés al pueblo, diciendo: "Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os mando cumplir. Así viviréis y entraréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de tus padres, te va a dar.
Estos mandatos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos, que cuando tengan noticias de todos ellos dirán: Cierto que esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente.
Y, en efecto, ¿hay alguna nación tan grande que tenga dioses tan cerca como lo está el Señor Dios de nosotros siempre que lo invocamos?.
Y, ¿Cuál es la gran nación cuyos mandatos y decretos sean tan justos como toda esta ley que hoy os doy?"
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial  Salmo 14


R/ ¿Señor, quién puede hospedarse en tu tienda?

El que procede honradamente
y practica la justicia,
el que tiene intenciones leales
y no calumnia con su lengua.

El que no hace el mal a su prójimo
ni difama al vecino,
el que considera despreciable al impío
y honra al que teme al Señor.

El que no retracta lo que juró
aun en daño propio,
el que no presta dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente
el que así obra no fallará.

Segunda Lectura
Pongan en práctica la palabra

Lectura de la carta del apóstol Santiago 1, 17-18. 21b-22. 27

Hermanos: Todo beneficio y todo don perfecto viene de arriba, del Padre de los astros, en el cual no hay fases ni períodos de sombras. Por propia iniciativa, con la palabra de la verdad, nos engendró, para que seamos como la primicia de sus criaturas. Aceptad dócilmente la palabra que ha sido planta y es capaz de salvarnos. Llevadla a la práctica y no os limitéis, a  escucharla, engañándoos a vosotros mismos.
La religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre, es esta: visitar huérfanos y viudas en sus tribulaciones, y no mancharse las manos con este mundo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio


Aleluya, aleluya.
Por su propia iniciativa,  nos engendró el Padre con la palabra de la verdad, para que seamos como las primicias de sus criaturas.
Aleluya.

Evangelio
Dejan a un lado el mandamiento de Dios para aferrarse a las tradiciones de los hombres

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 7, 1-8a. 14-15. 21-23

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos letrados de Jerusalén y vieron que algunos discípulos de Jesús comían con manos impuras, (es decir, sin lavarse las manos). (Los fariseos y los escribas le preguntaron:
"¿Por qué tus discípulos comen con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores?" (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a las tradiciones de sus mayores, y al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar  vasos,  jarras y ollas). Según eso, los fariseos y letrados preguntaron a Jesús: "¿Porqué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen tus discípulos la tradición de los mayores?".
Él les contestó: "Bien profetizó de vosotros Isaías, hipócritas, como está escrito: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos. Dejáis a una lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a la tradición de los hombres".
En otra ocasión, Jesús llamó a la gente y les dijo: "Escuchad y atended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro del corazón del hombre salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración de los Fieles


Pidamos, hermanos, al Señor que dé oídos a las súplicas de su pueblo. A cada petición responderemos: Escúchanos, Padre.

Tengamos presente, hermanos, en nuestra oración a la Iglesia santa, católica y apostólica, para que el Señor la haga crecer en la fe, la esperanza y la caridad. Roguemos al Señor.

Oremos también por los pecadores, por los encarcelados, por los enfermos y por los que están lejos de sus hogares, para que el Señor los proteja, los libre, les devuelva la salud y los consuele. Roguemos al Señor.

Oremos también por las almas de todos los difuntos, para que Dios, en su bondad, quiera admitirlos en el coro de los santos y de los elegidos. Roguemos al Señor.

Pidamos también por los que nos disponemos a celebrar la Eucaristía, para que el Señor perdone las culpas de los que vamos a participar de sus sacramentos, otorgue sus premios a los que ejercerán los diversos ministerios y dé la salvación a todos aquellos por los que ofrecemos nuestro sacrificio. Roguemos al Señor.

Mira, Señor, a tu familia, reunida el domingo para celebrar la resurrección de tu Hijo, y escucha con benevolencia sus súplicas; no permitas que te honremos solo con los labios, mientras nuestro corazón está lejos de ti, ni que, dejando a un lado el mandamiento de Dios, nos aferremos a la tradición de los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Oración sobre las Ofrendas

Esta ofrenda, Señor, nos atraiga siempre tu bendición salvadora, para que se cumpla por tu poder lo que celebramos en estos misterios.. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Prefacio
La creación alaba al Señor

El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
Porque creaste el universo con todo cuanto contiene;
estableciste el continuo retorno de las estaciones;
y al hombre formado a tu imagen y semejanza:
sometiste las maravillas del mundo,
para que en nombre tuyo. dominara la creación
y, al contemplar tus grandezas,
en todo momento te alabara, por Cristo, nuestro Señor.
A quien cantan los cielos y la tierra, los ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar:

Santo, Santo, Santo…

Antífona de la Comunión

Qué bondad tan grande, Señor, reservas para tus fieles.

Oración después de la Comunión

Saciados con el pan del cielo, te pedimos, Señor, que el amor con que nos alimentas fortalezca nuestros corazones  y nos mueva a servirte en nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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La ley del corazón

Jesús ha venido a revelar una nueva imagen de Dios y a liberar al hombre de toda esclavitud. La disputa que entabla con los fariseos se inicia en un precepto concreto (lavarse las manos) y encierra una problemática más compleja (los alimentos puros e impuros). En el fondo lo que se plantea es vivir la relación con Dios desde los ritos externos, el poner la perfección en lo exterior, o situar la base de la relación con Dios en las actitudes internas, en el corazón.
Este evangelio es una llamada a escuchar permanentemente al Dios que habla, a encarnar su Palabra viviéndola desde dentro, desde el yo profundo, desde el corazón. Entonces el amor se expresa en actos de justicia, en solidaridad, en cariño. Sólo por este camino y no por el mero cumplimiento externo de normas y tradiciones se llega a la comunión con Dios y con los hermanos.