SÉPTIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

El evangelio nos descubre la razón de ser de los milagros de Jesús. Son la expresión de su solicitud para con aquellos que sufren, pero, más aún, son la señal externa de una curación producida en el interior del hombre en el caso del evangelio de hoy, la señal del perdón de los pecados-. Jesús es, en sí mismo, la revelación de Dios que ya antes se había dado a conocer como Aquel que perdona. San Pablo nos presenta en Jesús otro aspecto distinto de la revelación divina: al darnos el ejemplo de la fidelidad de Cristo, el Dios fiel nos llama a poner la lealtad como fundamento de nuestra vida.

LECTURA DEL LIBRO DE ISAÍAS 43, 18-19.21-22.24b-25

Soy yo el que borro tus crímenes

Esto dice el Señor:
No recordéis lo de antaño, no penséis en lo antiguo;
mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis?.
Abriré un camino por el desierto, ríos en el yermo,
para apagar la sed del pueblo que yo formé,
para que proclamara mi alianza.
Pero tú no me invocabas, Jacob;
no te esforzabas por mí, Israel;
no me saciabas con la grasa de tus sacrificios;
pero me avasallabas con tus pecados,
y me cansabas con tus culpas.
Yo, yo era quien por mi cuenta borraba tus crímenes
y no me acordaba de tus pecados.

SALMO RESPONSORIAL 40

R/ Sáname, Señor, porque he pecado contra ti

Dichoso el que cuida del pobre y desvalido,
en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.
El Señor lo guarda y lo conserva en vida

para que sea dichoso en la tierra,
y no lo entrega a la saña de sus enemigos.

El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,
calmará los dolores de su enfermedad.
Yo dije: «Señor, ten misericordia
sáname porque he pecado contra ti»

A mí en cambio me conservas la salud
me mantienes siempre en tu presencia.
Bendito el Señor, Dios de Israel,
ahora y por siempre. Amén. Amén

LECTURA DE LA SEGUNDA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS 1. 18-22

Cristo Jesús no fue primero "sí" y luego "no" en él todo se ha convertido en un «si»

Hermanos: ¡Dios me es testigo! La palabra que os dirigimos no fue primero «si» y luego «no». Cristo Jesús, ! Hijo de Dios, el que Silvano, Timoteo y yo os hemos anunciado, no fue primero "sí" y luego «no» en él todo se ha convertido en un "sí"; en él todas las promesas han recibido un "sí". Y por él podemos responder «Amén» a Dios, para gloria suya. Dios es quien nos confirma en Cristo a nosotros junto con vosotros. Él nos ha ungido Él nos ha sellado, y ha puesto en nuestros corazones, como prenda suya, el Espíritu.

EVANGELIO

Aleluya, aleluya. Lc 4, 18-19
El Señor me ha enviado a dar la Buena Noticia
a proclamar la liberación a los cautivos
Aleluya

Lectura del santo Evangelio según San Marcos 2~1-12

El hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados

Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos, que no que daba sitio ni a la puerta. Él les proponía la Palabra Llegaron cuatro llevando un paralítico, y como no podían meterlo por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados quedan perdonados.» Unos letrados, que estaban allí sentados. pensaban para sus adentros- ¿Por qué habla éste así? Blasfema ¿ Quién puede perdonar pecados fuera de Dios? Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: «¿Por qué pensáis eso? iQué es más fácil: decirle al paralítico «tus pecados quedan perdonados» o decirle "levántate, coge tu camilla y echa a andar»? Pues, para que veáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados... entonces le dijo al paralítico: «Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa» Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios diciendo: «Nunca hemos visto una igual"

PALABRA EFICAZ

Unos hombres desbordados por el gentío que rodea a Jesús decide acceder a El, "como sea".Y este "como sea" implica levantar un techo y descolgar a un paralítico en su camilla desde allí arriba, que lío ¡menudo trabajo! ¡se necesita tener fe!.
Jesús se da cuenta de aquello y queda sorprendido; "Viendo la fe que tenían.. dijo... tus pecados quedan perdonados" Algunos se escandalizan, otros dudan: los pecados perdonados "no se ven" quieren señales. Jesús, extrañado, sin duda molesto por la poca fe de la muchedumbre que le rodea, regala un signo visible; ¿qué es más importante, qué es más fácil? y muestra una señal para que todos comprendan. Ordena que el paralítico se levante y se vaya andando a su casa con la camilla bajo el brazo. Ahora si se entiende.
Jesús no habla por hablar. Su comunicarse, su palabra, es sobre todo un "actuar", un actuar eficaz a favor del hombre. Para ello es necesario que le encontremos o que nos dejemos encontrar por Él como sea, contra viento y marea, "desconstruyendo" nuestras seguridades, nuestros pequeños "montajes". Solo accediendo a Jesús participaremos de su Gracia, de su Palabra concreta, salvadora que se hace patente, eficaz y liberadora.
Jesús es Evangelio, Buena Noticia, signo del Reino de Dios que se aproxima y que ha decidido ofrecer a los hombres su perdón. Pero este perdón que nos adviene, que se lleva a cabo ya en nosotros, implica también una liberación. Un "cargar" con nuestra propia camilla, un ponernos en marcha, un comprometernos, haciéndonos cargo y encargándonos de nuestra realidad y de la de los hermanos que nos rodean. No somos ajenos a la acción, ni a la tarea del Reino. Incorporándonos a ella, veremos y actuaremos cosas increíbles. Al cabo, nos quedaremos atónitos como el gentío que rodeaba a Jesús en Cafarnaún y como ellos daremos gloria a Dios exclamando: "jamás hemos visto cosa parecida"