ASCENSIÓN

La Ascensión de Cristo se halla íntimamente ligada a su resurrección, como lo hacen notar los evangelios de San Marcos (B) y San Lucas (C). Ambos tienen interés en aso­ciar, sin atenerse a la cronología de los hechos, el retorno de Jesús hacia su Padre con el acontecimiento pascual, presentando la resurrección y la Ascensión como un único, movimiento que conduce al Señor a su gloria.
Pero lo que celebra la solemnidad de la Ascensión más que un hecho es un misterio: el del cumplimiento de la Pascua en el Cuerpo total de Cristo, cabeza y miembros‑ En este día, Cristo «habiendo tomado nuestra débil condición humana, la elevó a la derecha de la gloria de Dios» (Canon romano), «fue elevado al cielo para hacernos compartir su divinidad». La liturgia no cesa (le repetirlo en unos términos que expresan alternativamente alegría y acci1n de gracias, humildad y deseo del cielo.

La Ascensión, como misterio de gloria, no supone para Cristo una evasión de nuestra condición humana: Jesús prometió a los suyos permanecer con ellos hasta la consu­mación del mundo (A 2). De igual suerte, la contemplación del cielo no entraña una evasión para los cristianos: si los ángeles recuerdan a los apóstoles que el Señor volverá (A 1) es para que regresen a sus tareas, a la misión que han recibido de dar testimonio de cuanto han visto.

ANTÍFONA DE ENTRADA                 Hch 1, 11

Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?. El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá corno le habéis visto marcharse. Aleluya,

El  ORACIÓN COLECTA

Concédenos, Dios todopoderoso, exultar de gozo y darte gracias en esta liturgia de alabanza, porque la ascensión de jesucristo, tu Hijo, es ya nuestra victoria, y él, que es la cabeza de la Iglesia, nos ha precedido en la gloria a la que somos llamados como miembros de su cuerpo. Por nuestro Señor.

 LITURGIA DE LA PALABRA

cena13.jpg (13548 bytes)Al comienzo del libro de los Hechos de los Apóstoles, San Lucas nos describe la partida del Señor hacia el cielo mientras que, en su evangelio, no la menciona sino de modo sucinto, como hace también San Marcos, San Mateo por su parte, se contenta con referir los términos de la misión confiada por Jesús a sus apóstoles después de su postrera manifestación. Mas siguiendo a San Pablo nos adentramos más allá de la nube y contemplamos a Cristo «sentado a la derecha de Dios en los cielos», como cabeza de su iglesia, caudillo de la humanidad, señor del universo y fuente de vida para cuantos creen en El.

Lo vieron levantarse

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 1, 1-11

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles, que había escogido, movido por el Espíritu Santo, y ascendió al cielo. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del reino de Dios.  
    Una vez que comían juntos, les recomendó:
- «No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo.»
Ellos lo rodearon preguntándole:
- «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?»
Jesús contestó:
- «No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.» Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndolo irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:
- «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse. »


SALMO RESPONSORIAL

R. Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.
O bien: Aleluya.

Pueblos todos batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor es sublime y terrible,
emperador de toda la tierra. R.

Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas;
tocad para Dios, tocad,
tocad para nuestro Rey, tocad. R.
 

Porque Dios es el rey del mundo;
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado. R.

Lo sentó a su derecha en el cielo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 17-23
Hermanos:
Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro.
Y todo lo puso bajo - sus pies, y lo dio a la Iglesia como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos.

CICLO A

Aleluya, aleluya. Mt 28, 19-20
Id y haced discípulos de todos los pueblos,
dice el Señor.
Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días
hasta el fin del mundo. Aleluya.

Final del santo Evangelio según San Mateo 28, 16-20

ascension9N.jpg (23922 bytes)Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra

En aquel tiempo, los Once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo los se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado pleno poder en
cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos pueblos bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»

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CICLO   B

Aleluya, aleluya Mt 28, 19-2.
Id y haced discípulos de todos los pueblos, dice el Señor.
Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Aleluya.

Lectura del santo Evangelio según San Marcos 16, 15-20

ascens6N.jpg (22662 bytes)Ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios

En aquel tiempo se apareció Jesús a los Once, y les dijo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvara: el que se resista a creer, será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos v quedarán sanos.» El Señor Jesús, después de hablarles. ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba la Palabra con los signos que los acompañaban.

CICLO C

Aleluya Mt 28, 19. 20 -

Id y haced discípulos de todos los pueblos - dice el Señor -; yo estoy con vosotros todos los días , hasta el fin del mundo.


Mientras los bendecía, iba subiendo al cielo

Conclusión del santo evangelio según san Lucas 24, 46-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.
Vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto. »
Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo.
Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo.
Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.


Oración de los Fieles

Pongamos, hermanos y hermanas, nuestra mirada en Jesús, nuestro gran sacerdote, que ha atravesado el cielo para interceder por nosotros, y pidámosle por las necesidades de todos los hombres. Respondemos a cada petición: Escúchanos, Señor.

Para que Cristo, desde el trono de su gloria, venga en ayuda de su Iglesia, que lucha en medio de las dificultades del mundo y no permita que sus fieles se dejen cautivar por los bienes de la tierra, roguemos al Señor.

Para que Jesús, el Señor, que prometió que, al ser elevado sobre la tierra atraería a todos hacia sí, revele su nombre a los hombres que aún no lo conocen, roguemos al Señor.

Para que el Señor, que con su triunfo ha glorificado nuestra carne colocándola cerca de Dios Padre, llene de esperanza a los que sufren enfermedades en el cuerpo o angustias en el espíritu, roguemos al Señor.

Para que el Señor, elevado al cielo, nos envíe el Espíritu Santo, para que nos enseñe a amar los bienes de arriba y a no dejarnos cautivar por las cosas de la tierra, roguemos al Señor.

Dios Padre todopoderoso, que has resucitado a Cristo, tu Hijo, y lo has hecho Señor del universo, reconoce la voz de tu amado en las oraciones de tu Iglesia y concédenos lo que con fe te hemos pedido. Por Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.
Amén.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te presentamos, Señor, nuestro sacrificio en este día de la gloriosa ascensión de tu Hijo; que este divino intercambio nos haga vivir en el Reino de Jesucristo resucitado. Que vive y reina.

Prefacio
El misterio de la Ascensión

El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque Jesús, el Señor, el rey de la gloria,
vencedor del pecado y de la muerte,
ha ascendido hoy ante el asombro de los ángeles
a lo más alto del cielo, como mediador entre Dios y los hombres,
como juez de vivos y muertos.
No se ha ido para desentenderse de este mundo,
sino que ha querido precedernos como cabeza nuestra
para que nosotros, miembros de su Cuerpo,
vivamos con la ardiente esperanza de seguirlo en su reino.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual,
el mundo entero se desborda de alegría, y 
también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles,
cantan sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo…

ANTÍFONA DE COMUNIÓN              Mt. 28, 20

Y sabed que estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios todopoderoso y eterno, que, mientras vivimos aún en la tierra, nos das ya parte en los bienes del cielo; haz que deseemos vivamente estar junto a Cristo, en quien nuestra naturaleza humana ha sido tan extraor­dinariamente enaltecida que participa de tu misma gloria. Por Jesucristo nuestro Señor.

La Ascensión del Señor

La Ascensión es el glorioso final de la obra de Jesús, y es, al mismo tiempo, el principio de la misión de la Iglesia. De hecho, en el evangelio es vinculada la Ascensión con el comienzo de la actividad evangelizadora universal de los discípulos : "El Señor actuaba en ellos".
Hoy continúa la misma presencia de Cristo : "Id", "Proclamad", vivid y anunciad la Buena Nueva, sed artífices de fraternidad en el mundo. No excluyáis a nadie. Los únicos límites que habrá serán los que os imponga el rechazo de quienes no saben recibir vuestra paz. No tengáis miedo : Yo estoy con vosotros.
La ascensión se presenta así como la fiesta del ser humano y la fiesta del mundo : nuestra vida tiene un sentido y una compañía.

Después, como Cristo mismo y con el corazón lleno de nombres, volveremos al Padre.