CICLO A
La
primera lectura nos relata cómo Dios alimentó a su pueblo, mientras caminaba por el
desierto, proporcionándole el maná. Pero ese alimento no preservaba de la muerte a
cuantos lo comían. Jesús, por su parte, es el verdadero pan de vida: «El que come mi
carne y bebe mi sangre, nos dice, tiene vida eterna». San Pablo añade en la epístola
que, al participar del cuerpo del Señor y compartir su cáliz, los cristianos pasan a
formar entre ellos mismos «un solo cuerpo».
LECTURA DEL LIBRO DEL
DEUTERONOMIO 8, 2-3. 14b-16a
Te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres
Habló Moisés al pueblo y
dijo: Recuerda el camino que el Señor tu Dios te ha hecho recorrer estos cuarenta años
por el desierto, para afligirte, para ponerte a prueba y conocer tus intenciones: si
guardas sus preceptos o no. El te afligió haciéndote pasar hambre y después te
alimentó con el maná--que tú no conocías ni conocieron tus padres--para enseñarte que
no sólo de pan vive e] hombre, sino de todo cuanto sale de la boca de Dios. No sea que te
olvides del Señor tu Dios que te sacó de Egipto ,de la esclavitud que te hizo recorrer
aquel desierto inmenso y terrible, con dragones v alacranes, un sequedal sin una gota de
agua; que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres.
Glorifica al Señor, Jerusalén,
alaba a tu Dios, Sión,
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.
Ha puesto paz en tus fronteras
te sacia con flor de harina;
él envía su mensaje a la tierra
y su palabra corre veloz.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS 10, 16-17
El pan es uno, y así nosotros, aunque
somos muchos, formamos un solo cuerpo
Hermanos: El cáliz de nuestra Acción de Gracias, ¿no nos
une a todos en la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no nos une a todos en el
cuerpo de Cristo?
El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque
comemos todos del mismo pan.
Lectura del santo Evangelio según San Juan 6 51-58
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida
En
aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el
que come de este pan vivirá siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del
mundo.» Disputaban entonces los judíos entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer
su carne?» entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del
Hombre y no bebéis su sangre no tenéis vida en vosotros .El que come mi carne y bebe mi
sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera
comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en
mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo,
el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo; no como el de
vuestros padres, que lo comieron y murieron: el que come este pan
vivirá para siempre."
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CICLO B
En este ciclo las lecturas atraen nuestra reflexión hacia el misterio de la sangre de Cristo. En el evangelio, oímos que Jesús declara a sus discípulos, mientras les ofrece la copa: «Esta es mi sangre, sangre de la Alianza». De este modo, evocaba, el sacrificio de la alianza sellada entre Dios y su pueblo en el Sinaí. Pero también prefiguraba el sacrificio que iba a ofrecer sobre la cruz. Cuando en la epístola meditemos sobre el alcance del sacrificio de Cristo, celebraremos, una vez más, el memorial con una fe más viva LECTURA DEL LIBRO DEL ÉXODO 24, 3-8Esta es la sangre de la alianza que hace el Señor con vosotros
En aquellos días Moisés bajó y contó al pueblo todo lo que
había dicho el Señor y todos sus mandatos; y el pueblo contestó a una: "Haremos
todo lo que dice el Señor".- Moisés puso por escrito todas las palabras del Señor
se levantó temprano y edificó un altar en la falda del monte, y doce estelas, por las
doce tribus de Israel Y mandó a algunos jóvenes israelitas ofrecer al Señor holocaustos
y vacas, como sacrificio de comunión. Tomó la mitad de la sangre y la puso en vasijas, y
la otra mitad la derramó sobre el altar Después tomó el documento de la alianza se lo
leyó en alta voz al pueblo el cual respondió: «Haremos todo lo que manda el Señor y le
obedeceremos.» Tomó Moisés la sangre y roció al pueblo, diciendo: "Esta es la
sangre de la Alianza que hace el Señor con vosotros, sobre todos estos mandatos."
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
rompiste mis cadenas.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos,
en presencia de todo el pueblo
LECTURA DE LA CARTA A LOS HEBREOS
La sangre de Cristo purificará nuestra conciencia.
Cristo
ha venido como Sumo Sacerdote de los bienes definitivos. Su templo es más grande y más
perfecto: no hecho por manos de hombre, es decir, no de este mundo creado. No usa sangre
de machos cabríos ni de becerros, sino la suya propia; y así ha entrado en el santuario
una vez para siempre, consiguiendo la liberación eterna. Si la sangre de machos cabríos
y de toros y el rociar de las cenizas de una becerra tienen el poder de consagrar a los
profanos, devolviéndoles la pureza externa; cuánto más la sangre de Cristo que, en
virtud del Espíritu eterno, se ha ofrecido a Dios como sacrificio sin mancha, podrá
purificar nuestra conciencia de las obras muertas, llevándonos al culto del Dios vivo.
Por eso El es mediador de una alianza nueva: en ella ha habido una muerte que ha redimido
de los pecados cometidos durante la primera alianza; v así llamados pueden recibir la
promesa de la herencia eterna.
Aleluya, aleluya. Jn. 6
51-52
Yo soy el pan vivo bajado del
cielo, dice el Señor;Lectura del santo Evangelio según San Marcos
Esto es mi cuerpo. Esta es mi sangre
El
primer día de los ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús
sus discípulos: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?» El
envió a dos discípulos diciéndoles: «Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva
un cántaro de agua; seguidlo, y en la casa en que entre, decidle al dueño: 'El maestro
pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?'
Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos
allí la cena.» Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que
les había dicho y prepararon la cena de Pascua. ![]()
CICLO C
La epístola nos presenta hoy, cuando
nos ofrece el más antiguo testimonio de la celebración de la comida del Señor por parte
de los cristianos, el primer relato de su institución recogido por San Pablo a comienzos
del año 57. La multiplicación de los panes, de que nos habla el evangelio, preparó, sin
duda, a los discípulos para recibir la revelación del banquete en que Jesús se
entregaría a sí mismo como comida. En cuanto a la ofrenda de pan y vino que hizo
Melquisedec, como narra el Génesis, nos parece que constituye una lejana profecía de la
Eucaristía y del sacerdocio de Cristo.
Lectura del Libro del Génesis 14, 18-20
SALMO RESPONSORIAL 109
R/ Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec. Oráculo del Señor a mi Señor:Lectura de la 1ª Carta del apóstol S. Pablo a los Corintios 11, 23-26
Hermanos: Yo he recibido una tradición, que procede
del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iban
a entregarlo, tomó un pan y pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo: «Esto
es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía.» Lo mismo hizo con
la copa después de cenar, diciendo: «Esta copa es la nueva alianza sellada con mi
sangre; haced esto cada vez que bebáis, en memoria mía.» Por eso, cada vez que coméis
de este pan y bebéis de la copa, proclamaréis la muerte del Señor, hasta que vuelva.
Secuencia
He aquí el pan de los ángeles
hecho viático nuestro;
verdadero pan de los hijos,
no lo echemos a los perros.
En
aquel tiempo, Jesús se puso a hablar a la gente del Reino de Dios, y curó a los que lo
necesitaban. Caía la tarde y los Doce se le acercaron a decirle: «Despide a la gente,
que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida; porque aquí
estamos en descampado.» El les contestó: «Dadles vosotros de comer.» Ellos replicaron:
«No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer
para todo este gentío.» (Porque eran unos cinco mil hombres.) Jesús dijo a sus
discípulos: «Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta.» Lo hicieron así, y
todos se echaron. El, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo,
pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que
se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y comieron las sobras: doce
cestos.
Oración
de los Fieles
Antes
de disponer la mesa santa donde el Señor hará nuevamente presente su tránsito
pascual que salva a todos los hombres, elevemos, hermanos y hermanas, nuestras súplicas
a Dios Padre con la plena confianza de ser escuchados: Respondemos
a cada petición: Escúchanos Señor.
Para
que los obispos y presbíteros, cuando presidan la celebración eucarística,
vivan tan plenamente identificados con el Señor que el pueblo vea en ellos la
imagen viva de Cristo, que preside a quienes se han reunido en su nombre,
roguemos al Señor.
Para
que pronto llegue el día en que todos los cristianos celebremos la Eucaristía
en la unidad de una sola Iglesia; y todos los hombres, de un extremo al otro del
mundo, ofrezcan el sacrificio del Cuerpo y la Sangre de Cristo, roguemos al Señor.
Para
que los fieles que se encuentran a las puertas de la muerte dejen este mundo
llenos de paz y, confiando en las promesas del Señor y fortalecidos con el
Cuerpo y la Sangre de Cristo, lleguen al reino de la felicidad y de la vida,
roguemos al Señor.
Para
que el Señor fortalezca constantemente nuestra fe y acreciente nuestro amor, a
fin de que adoremos siempre en espíritu y verdad a Cristo, realmente presente
en el admirable sacramento de la Eucaristía, roguemos al Señor.
Escucha,
Padre santo, las súplicas de tu familia, reunida para celebrar el sacramento
pascual del Cuerpo y de la Sangre de tu Hijo; y derrama sobre ella la abundancia
del Espíritu Santo para que, por la participación en tus dones, nuestra vida
se convierta en una continua acción de gracias y en la expresión de aquella
perfecta alabanza que ha de tributarte toda criatura en el cielo y en la tierra.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Prefacio
El sacrificio y el sacramento de Cristo
El
Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos
el corazón.
Lo tenemos levantado
hacia el Señor.
Demos
gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo,
Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
El cual, en la última cena con los apóstoles,
para perpetuar su pasión salvadora,
se entregó a sí mismo como Cordero inmaculado
y Eucaristía perfecta.
Con este sacramento alimentas y santificas a tus fieles,
para que su misma fe ilumine y su mismo amor
congregue a todos los hombres que habitan un mismo mundo.
Así, pues, nos reunimos en torno a la mesa
de este Sacramento admirable, para que la abundancia de tu gracia nos lleve a
poseer la vida celestial.
Por eso, Señor, todas tus criaturas, en el cielo y en la tierra,
te adoran cantando un cántico nuevo; y también nosotros,
con los ángeles, te aclamamos por siempre diciendo:
Santo, Santo, Santo…
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SER PAN
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