SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA   A

Tomas1N.jpg (13666 bytes)Domingo de Tomás

Las lecturas del domingo de la octava de Pascua evocan la vez la resurrección de Cristo que se manifiesta a sus Apóstoles y la vida de la comunidad cristiana al día siguiente de Pentecostés: comunidad de fe comunidad de vida y comunidad de oración que alcanza su plenitud en la fracción del pan. La comunidad cristiana lo mismo hoy que ayer precisamente por tener asentadas sus raíces en la fe y en el amor, es una comunidad que exulta de gozo aun en medio de las más duras pruebas.

LECTURA DEL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES 2, 42-47

Los creyentes vivían todos unidos y lo tenían todo en común.

pascu2an.jpg (18728 bytes)Los hermanos eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones. Todo el mundo estaba impresionado por los muchos prodigios y signos que los apóstoles hacían en Jerusalén. Los creyentes vivían todos unidos y lo tenían todo en común; vendían posesiones y bienes y lo repartían entre todos, según la necesidad de cada uno. A diario acudían al templo todos unidos celebraban la fracción del pan en las casas y comían juntos ando a Dios con alegría y de todo corazón eran bien vistos de todo el pueblo y día tras día el Señor iba agregando al grupo los que se iban salvando.

SALMO RESPONSORIAL 117

R/ Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. (o, Aleluya.)

Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia.
Diga la casa de Aarón: eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia.

Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó;
El Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación.
Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos.

La piedra que desecharon los arquitectos,
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
Este es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.

LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PEDRO 1, 3-9

Por la resurrección d e Jesucristo nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva

pascu2bn.jpg (19094 bytes)Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva, para una herencia incorruptible, pura, imperecedera, que os está reservada en el cielo. La fuerza de Dios os custodia en la fe para la salvación que aguarda a manifestarse en el momento final. Alegraos de ello, aunque de momento tengáis que sufrir un poco, en pruebas diversas: así la comprobación de vuestra fe--de más precio que el oro que, aunque perecedero, lo aquilatan a fuego--llegará a ser alabanza y gloria y honor cuando se manifieste Jesucristo nuestro Señor. No habéis visto a Jesucristo y lo amáis; no lo veis, y creéis en él; y os alegráis con un gozo inefable y transfigurado, alcanzando así la meta de vuestra fe: vuestra propia salvación.

A los ocho días, llegó Jesús

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 19-31

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
- «Paz a vosotros.»
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
- «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. » Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
- «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados! quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos. » Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
- «Hemos visto al Señor.»
Pero él les contestó:
- «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo. »
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
- «Paz a vosotros.»
Luego dijo a Tomás:
«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.» Contestó Tomás: - «¡ Señor Mío y Dios Mío!» Jesús le dijo:
«¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo tengáis vida en su nombre.

TOMÁS

pascu2cN.jpg (13254 bytes)La aparición a Tomás (Jn 20,24-29), en su forma extrema, es un duplicado de la aparición a los otros discípulos (20,19-23). Y si a estas dos anteponemos la aparición a María (Jer 20,11-18), tendremos una especie de cascada en la que se suceden el testimonio y la incredulidad. Notemos la repetición de los verbos "ver" y "creer". La situación que aquí se describe es la de los cristianos de la segunda generación que no han visto personalmente a Jesús y tienen dificultades para reconocerlo en una situación de persecución.
A ellos les dirige Juan la bienaventuranza de Jesús: "dichosos los que crean sin haber visto" El evangelista quiere animarlos a recorrer e proceso del encuentro personal con Jesús sabiendo que sólo la mirada de fe puede descubrirle en los signos, como revela el ejemplo de discípulo amado (Jn 20, 8).