San
Dámaso nació en Roma, en torno al año 305, dentro de una familia de funcionarios de
Letrán que tenía ascendientes españoles. Su cultura, su fidelidad de archivero para los
recuerdos aún cercanos de la persecución, así como su afecto hacia los mártires le
disponían para ocupar la Sede apostólica. Con todo, la elección de Dámaso (366) tuvo
sus opositores y se le contrapuso un antipapa hasta el final de su episcopado. Como papa,
Dámaso hubo de tratar con colegas tales como Atanasio de Alejandría, Basilio de
Cesárea y Ambrosio de Milán. Ante personalidades tan relevantes, usó de gran tacto y aun de
paciencia y humildad. De este modo ejerció una eficaz acción para dominar los últimos
brotes del arrianismo, a la vez que supo ganar la amistad y colaboración de Jerónimo, a
quien encargó una nueva edición de la Biblia. Es, finalmente, el papa «que profesó una
devoción entrañable a los mártires». Acondicionó con esmero sus criptas e hizo grabar
sobre sus tumbas las inscripciones que él mismo componía. No contento con orientar a las
multitudes hacia los cementerios, introdujo el culto de los mártires en el interior de la
ciudad, dedicando a San Lorenzo su propia mansión familiar. El papa Dámaso murió el
año 384.
Otros Santos: Eutiquio, Trasón, Ponciano, Pretextato, Barsabas, Victórico, Fusciano, Genciano. mártires; Daniel Estilita, monje; Sabino. Vicelino, obispos.
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