Siciliano de nacimiento y negro de
piel, hijo de unos esclavos africanos - tal vez nubios --que trabajaban en una propiedad
cercana a Messina, el amos de sus padres le concedió la libertad al nacer y se sabe que
de niño fue pastor.
Emparentado con los
emperadores de Bizancio, renuncia a sus veinte años a los más altos cargos de gobierno,
y se hace monje.
Rige santamente durante el decenio 770 el monasterio del Símbolo, en el Monte Olimpo; y
después otro más renombrado todavía junto a Constantinopla.
Se enfrenta a la corrupción donde quiera que aparezca. Se le encarcela por llamar
escándalo al divorcio del emperador Constantino Coprónimo el año 789.
Tampoco tolera las arbitrariedades de su sucesor Nicéforo; y es desterrado.
Declina humildemente su nombramiento de Obispo de Nicomedia. Y muere santamente en su
retiro de religioso, el año 813, casi octogenario.