2 DE ENERO

SAN BASILIO Y SAN GREGORIO NACIANCENO S, IV

basiliogregorion.jpg (15159 bytes)Son considerados los dos más grandes escritores orientales griegos de la Iglesia universal.
Al conmemorar en un mismo día a San Basilio de Cesarea (+ 1 de enero del 379) y a San Gregorio de Nacianzo (+ 25 de enero del 389 ó 390), la Iglesia exalta una virtud a la que han rendido siempre tributo los hombres: la amistad. La que medió entre Basilio y Gregorio fue ejemplar.
Nacidos ambos en Capadocia hacia el año 330, estudiaron juntos en Atenas, y más tarde regresaron a su país, donde llevaron una vida monástica durante varios años. Eran de temperamentos sumamente dispares. En tanto que Basilio se impone por sus cualidades de mando y por su espíritu organizador - que le convertirá en el legislador de los monjes de Oriente -, Gregorio es un contemplativo y un poeta.

En la familia de San Basilio, la santidad se hace herencia. Sus padres se llamaban San Basilio y Santa Emelia. Su abuela, Santa Macrina. Sus hermanos, San Gregorio Niseno, Santa Macrina y San Pedro de Sebaste. Nace en Cesarea de Capadocia (Kaisariels de
Turquía). Estudia en Constantinopla y Atenas. Después sigue la vida religiosa, bien conocida por él en Siria, Mesopotamia y Egipto; y de la que es el gran organizador e impulsor en Oriente, al modo que después lo será San Benito en Occidente.
San Gregorio Nacianceno, llamado así por su nacimiento junto a Nacianzo de Capadocia. Estudiante, religioso y obispo como San Basilio, su amigo en Atenas y el Ponto.
Promovidos uno y otro al episcopado, no tuvieron igual suerte en el cargo. Basilio desempeñará en Cesarea, su ciudad natal (370) el tipo de pastor intrépido: por medio de la palabra y los escritos, en múltiples intervenciones, reivindicará la independencia de la Iglesia ante el poder civil, recordará la dignidad del pobre, escarnecida con harta frecuencia por los ricos, y cuidará por encima de todo de salvaguardar el depósito de la fe en "Jesucristo Hijo de Dios". En cuanto a Gregorio, luego de haber sido nombrado obispo de Sósima (371), fue propuesto para la sede de Constantinopla, que se hallaba en plena crisis arriana (379). Será muy escuchado como orador, apreciándosele como padre de los necesitados; mas, por ser excesivamente impresionable, no será capaz de superar las cábalas y dimitirá antes de los dieciocho meses, volviendo a su retiro de estudio en Nacianzo. Se le denomina el Teólogo, es decir, el que sabe hablar de Dios, mientras Basilio recibió de sus contemporáneos el sobrenombre de Grande. La Iglesia ortodoxa ha situado a Basilio y Gregorio, junto con Juan Crisóstomo en la máxima dignidad de sus Doctores Ecuménicos. Son los «tres jerarcas».

SAN MACARIO DE ALEJANDRÍA  SIGLO IV

macariox.jpg (6999 bytes)Uno de los numerosos anacoretas de este mes, que muestra predilección por los barbudos y solitarios hombres del desierto cuya durísima ascesis casi resulta inverosímil. De Macario, de quien se cree saber que hasta los cuarenta años fue mercader de frutas y confitería (de ahí que en la antigüedad se le considerara patrón de los confiteros), se cuentan rasgos de una austeridad tan rigurosa, ayunos, mortificaciones y vigilias tan formidables, que todo en él parece sobrehumano.
Pero este tenaz combatiente de su propio cuerpo («le estoy atormentando porque él me atormenta mucho a mí») hacía honor a su nombre, que en griego quiere decir feliz, y fue por paradoja sano y alegre, con detalles de delicadeza franciscana como la penitencia que se impuso por aplastar un mosquito o el episodio del cachorrillo ciego de una hiena al que devolvió la vista humedeciéndole los ojos con su saliva.
Hombre memorable para epicúreos y obsesos que se torturan para conservar la línea, llegó a vivir casi un siglo, y el dominio de su cuerpo, al final dócil como un animalillo antes feroz amaestrado a golpes, le dio lucidez para burlar una tentación demoníaca contra la obediencia, ya que el Diablo le sugirió que sería más útil abandonar el desierto y dedicarse a cuidar enfermos en un hospital. Ya es sabido que nadie más filantrópico que Satanás.
¿De qué sirve macerarse, privarse, anonadarse? Tentación humanitaria que debía de ser la más insidiosa de todas porque halaga vistiéndose de caridad. Macario, el domador de sí mismo, no cayó en la trampa y con un soberbio desdén por los argumentos pragmáticos, que suelen apestar a azufre, perseveró en su decisión, barriendo de su mente aquella idea como había barrido la nostalgia de las dulzuras propias de su antiguo oficio.

SAN ADELARDO S. VIII

adelardon.jpg (10317 bytes)Es llamado también Abelardo y Alardo.
Nieto de Carlos Martel y sobrino del rey Pipino el Breve, cambia el año 773 en monástica su vida de la Corte. Su consejo, como abad de Corbie, es acogido ampliamente en el Imperio carolingio de Ludovico Pío, al igual que su caridad, hasta su muerte santa el año 827.

OTROS SANTOS : Conmemoración de la venida de la santísima Virgen a Zaragoza; lsidoro, Martiniano, Siridión, obispos; Macario y Adelardo, abades; Argeo, Narciso y Marcelino, mártires;  Pedro, monje; Beatos Marcelino y Estefanía, religiosos.