Son considerados los dos más grandes
escritores orientales griegos de la Iglesia universal.SAN MACARIO DE ALEJANDRÍA SIGLO IV
Uno de los numerosos anacoretas de este
mes, que muestra predilección por los barbudos y solitarios hombres del desierto cuya
durísima ascesis casi resulta inverosímil. De Macario, de quien se cree saber que hasta
los cuarenta años fue mercader de frutas y confitería (de ahí que en la antigüedad se
le considerara patrón de los confiteros), se cuentan rasgos de una austeridad tan
rigurosa, ayunos, mortificaciones y vigilias tan formidables, que todo en él parece
sobrehumano.
Pero este tenaz combatiente de su propio cuerpo («le estoy atormentando porque él me
atormenta mucho a mí») hacía honor a su nombre, que en griego quiere decir feliz, y fue
por paradoja sano y alegre, con detalles de delicadeza franciscana como la penitencia que
se impuso por aplastar un mosquito o el episodio del cachorrillo ciego de una hiena al que
devolvió la vista humedeciéndole los ojos con su saliva.
Hombre memorable para epicúreos y obsesos que se torturan para conservar la línea,
llegó a vivir casi un siglo, y el dominio de su cuerpo, al final dócil como un
animalillo antes feroz amaestrado a golpes, le dio lucidez para burlar una tentación
demoníaca contra la obediencia, ya que el Diablo le sugirió que sería más útil
abandonar el desierto y dedicarse a cuidar enfermos en un hospital. Ya es sabido que nadie
más filantrópico que Satanás.
¿De qué sirve macerarse, privarse, anonadarse? Tentación humanitaria que debía de ser
la más insidiosa de todas porque halaga vistiéndose de caridad. Macario, el domador de
sí mismo, no cayó en la trampa y con un soberbio desdén por los argumentos
pragmáticos, que suelen apestar a azufre, perseveró en su decisión, barriendo de su
mente aquella idea como había barrido la nostalgia de las dulzuras propias de su antiguo
oficio.
Es
llamado también Abelardo y Alardo.OTROS SANTOS : Conmemoración de la venida de la santísima Virgen a Zaragoza; lsidoro, Martiniano, Siridión, obispos; Macario y Adelardo, abades; Argeo, Narciso y Marcelino, mártires; Pedro, monje; Beatos Marcelino y Estefanía, religiosos.