8 DE JULIO
SAN PROCOPIO + 303
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ROSA HAWTHORNE LATHROP 1851-1926
Si el nombre de
Hawthome nos suena familiar, es normal. Rosa Hawthome Lathrop fue hija del famoso
novelista americano Nathamel Hawthome. Rosa, una unitaria, y su marido, George, se
hicieron católicos tras casi doce años de matrimonio. Aunque ella siempre lo amó, el
alcoholismo de George forzó finalmente a Rosa a pedir la separación legal. Tras la
muerte de George, Rosa empezó a trabajar con pacientes de cáncer, fundando finalmente
una orden religiosa, las Servidoras Dominicas del Alivio para el Cáncer Incurable.
A diferencia de muchos santos que practicaron una disciplina severa, la madre Alfonsa,
como pasó a ser conocida Rosa, se deleitaba tanto en los caprichos como en las
necesidades de sus pacientes de cáncer. Compró un perro para uno y un loro para otro.
Incluso gastó 150 dólares en una radio, una elevada suma a comienzos del siglo veinte.
Aunque Rosa aún no sea una santa oficial, su amor y su compasión por los pobres y
enfermos, así como su comprensión de la necesidad de unos pocos «extras» en la vida,
la hace merecedora de nuestra atención.
Todos ansiamos unos pocos caprichos. Aunque las palabras a veces se usen como sinónimos,
capricho es diferente de lujo. Un lujo es algo costoso. Un capricho, en cambio, es
meramente algo agradable. Hacer que nos manden diariamente flores frescas sería un lujo.
Tener una sola rosa roja perfecta es un capricho.
Los santos nos advierten a menudo contra los peligros de volvernos demasiado apegados a
los lujos, pero como señaló uno ce pacientes de Rosa Hawthorne Lathrop tras haber sido
cuidado, hasta en sus caprichos, por las hermanas: «¡Esto es el cielo!» ¡No tengamos
miedo de traer un poco de cielo a la Tierra de vez en cuando!
SANTOS PRISCILA y AQUILA
S. I
Quedó para siempre en el apostolado seglar con su
nombre de Prisca en diminutivo cariñoso. Estaba casada con un judío oriundo del Ponto
apodado EI Águila, "áquila" en latín.
Fabricaban tiendas de campaña con tejidos de pelo de cabra. Colaboraron con San Pablo en
Roma y Éfeso; pero especialmente en Corinto, donde se crea en su casa misma una
floreciente comunidad eclesial.
Y llegan ambos santos a exponer su vida por salvar la de San Pablo.
Otros Santos: Edgar, rey; Adriano lll, Beato Eugenio III, papas; Beato Gregorio Grassi y compañeros mártires, obispo; Beato Adriano Fortescue, mártir; Auspicio, Quiliano, obispos; Colomano, presbítero; Tonano, doctor.
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