14 DE JUNIO
SAN ELISEO S. IX A. DE C.

Eliseo -
"Dios es mi salvación" - es una figura dominante en el siglo IX antes de
Cristo. Por la Biblia sabemos que su padre se llamaba Sabat, que era originario de Abel
Meholah, al sur de Bet-Shan, y que su familia era una familia bien acomodada (1 Re 19,
16-19).
Dios lo elige directa y especialmente para que vaya en seguimiento de Elías (1 Re, 19, 19
ss) al cual sucederá después de la misteriosa desaparición de éste, heredando su
espíritu en la media establecida por la Ley para los primogénitos.
Las Sagradas Escrituras le dan el apelativo de "hombre de Dios" y esta
afirmación se revela principalmente por los prodigios que obra a lo largo de toda su
vida. Su vida es más llamativa que la de Elías por los prodigios que obra pero su influjo
fue menor, tan solamente una vez se le nombra en el Nuevo Testamento (Lc 4, 27) mientras a
Elías 30 veces.
Su vida, a veces calcada en la de Elías, la recogen los dos Libros de los Reyes. Gozó de
gran estimación entre los Reyes Josafat (2 Re 3, 12) y Joas (2 Re, 13, 14-19).
Aparece en la Biblia cuando sigue a Elías y él recibe el doble espíritu (2 Re, 1) y
termina con el milagro que tuvo lugar con el cadáver del Profeta ya enterrado (2 Re, 13,
21)
Tremenda figura del Antiguo Testamento, un labrador del que
se nos dice que estaba arando con doce yuntas cuando pasó junto a él el profeta
Elías y le echó su manto por encima, transmitiéndole así sus poderes sobrenaturales.
Después de despedirse de los suyos, Eliseo ofrece un par de bueyes en sacrificio y sigue
al maestro, a quien, antes de ver cómo era arrebatado al cielo en un carro de fuego, pide
la confirmación de su espíritu de profecía.
El segundo libro de los Reyes dedica diversos capítulos a este hombre fuerte y singular
que lucha enérgicamente contra la idolatría y va sembrando su camino de portentosos
signos del poder de Dios: multiplica panes y también el aceite de unas tinajas, sana a un
monarca leproso, incluso resucita a un niño.
Escenas que parecen borradores un poco toscos, como bárbaros, de otros bien conocidos de
los Evangelios; impresionantes y con el sello de la intervención divina, pero sin el
toque inconfundible de delicada humanidad, de Dios hecho carne y sentimiento, que tienen
los milagros de Jesús.
Eliseo es como una vaga prehistoria anunciadora de Cristo, anuncia lo sublime desde un
mundo todavía lleno de hosquedad e imperfección. En su rudeza quizá lo que mejor
recordamos es el inesperado gesto de Elías recubriéndole con su manto, haciéndole suyo
y ocultándole a los hombres para meterle en un ámbito sobrenatural que el labrador
acepta dócilmente, atendiendo la llamada brusca y definitiva de Dios por la que lo deja
todo.
SANTOS DIGNA,
FÉLIX Y ANASTASIO +853
Al día siguiente de San Fándilo, que les
habla animado al martirio. fueron degollados el 14 de junio del año 853 en Córdoba:
Santa Digna, religiosa contemplativa en el cenobio femenino, atendido por el monasterio
tabanense, y natural de Córdoba.
San Félix, nacido en Alcalá de Henares, formado en la vida monástica de Asturias y
destinado después al monasterio tabanense cordobés.
Y San Anastasio, cordobés de nacimiento, que había comenzado sus estudios en las aulas
de la iglesia de San Acisclo, donde fue ordenado diácono, para terminarlos en el
monasterio tabanense, donde abrazó la vida religiosa y fue ordenado sacerdote.
Después de degollar a los tres mártires, quemaron sus cuerpos y arrojaron sus cenizas al
Guadalquivir.

SAN QUINCIANO +527
Obispo de Rhodez en Francia,
rige su diócesis en los tiempos difíciles de la invasión de los bárbaros. Después de
haber sido expulsado de su sede a las montañas de Alvernia, puede regresar a Rhodez, una
vez consolidada la dominación goda. Y allí permanece santamente hasta su muerte el año
527, reafirmando las sanas costumbres y la disciplina eclesiástica, tan perturbadas como
consecuencia de aquellas convulsiones políticas y sociales.
Otros Santos:
Metodio, Marciano, Anastasio y Eterio,
obispos; Valerio y Rufino, mártires; beato Diego José de Cádiz, presbítero (ver 22 de
mayo)
