2 DE MARZO

BEATO ENRIQUE SUSO, religioso (+ 1366)

enriquesuson.jpg (14301 bytes)Enrique Suso es uno de los principales representantes del movimiento místico que florece a las orillas del Rhin, a principios del cuatrocientos, cuando Juan XXII y Luis de Baviera luchaban por el predominio entre el Papado y el Imperio, en la famosa lucha de las investiduras.
Había varios intentos de reforma en la Iglesia, que a veces degeneraban en herejías, como algunos de los "espirituales" franciscanos. Otros guardaban el equilibrio conveniente y produjeron óptimos frutos en el pueblo cristiano, como algunos miembros de la Orden Dominicana.
El maestro de este grupo es el venerable Eckart. El dominico Eckart era un alma mística de intuiciones extraordinarias. Sus expresiones no siempre eran exactas, lo que se prestó a malentendidos y a la censura de la Iglesia. Sus discípulos Taulero y Suso, también dominicos, aprendieron mucho del maestro, pero fueron más cautos en las formulaciones. Junto a Taulero y Suso podíamos contar también al Beato Ruysbroek.
Suso nació en Suabia, en la villa de Constanza, junto al hermoso lago, hacia 1296. A los trece años entra ya en el convento dominicano de Constanza. Habla el Horologium de su conversión, a los 18 años, y desde entonces se consagró a una vida de estudio, oración y gran austeridad.

Estudia con Eckart en Colonia. Escribe el Libro de la Verdad. Algunos ven sospechas en el libro y sufre persecución. Unido a los "amigos de Dios", se distingue por su vida ferviente. Su gracia especial estuvo en la dirección de sus hermanas dominicas, entre las que destaca Elsbet Stagel.
Escribió también el Libro de la Sabiduría eterna, con las cien consideraciones y oraciones para recitarlas todos los días. Y las Meditaciones sobre la agonía de Cristo y Soliloquio con la Virgen María.
Los últimos años los pasó en Ulm. Allí siguió su apostolado de dirección de almas, y revisaría sus escritos. Ulm tiene la torre de iglesia más alta del mundo, 161 metros. Pero más alto voló el alma de Suso. Voló hasta "dar a la caza alcance". El año 1366 fue a recibir el premio junto a Dios. Se fue calladamente, sin poder recoger sus últimas palabras ni su última mirada. Gregorio XVI lo declaró Beato en el año 1831.

Nos cuenta en una de sus cartas que un día que había tenido que sufrir mucho por penas interiores y por desprecios y humillaciones, vio desde la ventana de su celda a un perro que jugaba en el patio con un trapo. Lo mordía, lo babeaba, lo arrastraba, lo rasgaba. Así debes tú hacer, se dijo. Se te arroje en alto o se te tire abajo. Aunque se te escupa, tú debes aceptarlo todo alegremente, sin protestar, como el trapo, si él tuviese conciencia...al leer esto ¿quién no ve una influencia clara de la mística de Suso en la Historia de un Alma de Teresa de Lisieux?
Dentro de la escuela mística renana, Suso representa el ala de mayor suavidad y dulzura. Este podría ser su itinerario místico, según D. Baldomero Jiménez Duque: primero, la conversión o invitación a la vida perfecta. Luego, la sabiduría divina, encarnada en Jesucristo. Un día hasta externamente marcará su pecho con el nombre de Jesús. Tienen lugar entonces estados infusos de elevación y muy frecuentes éxtasis.
Pero la unión mística exige las purificaciones. Suso ha padecido intensamente esas pruebas del amor. Pruebas internas y externas. Fue un alma crucificada. El ha "soportado" a Dios, según su expresión, entre lágrimas y sonrisas, entregado para siempre a su misericordia y a su amor.

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SAN CEADA  + 672

ceadan.jpg (8383 bytes)También conocido por Ceado y Chad,  nacido en Northumbría, comienza su vida religiosa en la abadía de Melfont, Irlanda. Era de una familia del norte de Inglaterra que dio varios monjes y obispos muy piadosos, y fue discípulo de san Aidán en Lindisfarne. Beda le describe como «hombre santo y humildísimo, docto en las Escrituras y lleno de afán por poner en práctica cuanto leía en ellas», y por sus virtudes sucedió a su hermano Ced al frente de la abadía de Lastingham, en el Yorkshire.
Más tarde fue consagrado obispo de York, pero en el 669 surgieron dudas acerca de la licitud canónica de aquella consagración, y san Ceada, con su proverbial humildad, renunció a esta sede episcopal para volver a Lastingham sin una protesta ni un reproche, juzgando que la obediencia era el mayor de sus derechos.
Muy poco después se le eligió obispo de Lichfield, y en el corto espacio de tiempo en que fue pastor de esta diócesis fue arquetipo de celo y de piedad; nos dice Beda que «siguiendo el ejemplo de los apóstoles, iba siempre a pie, nunca a caballo»
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El mismo Beda - fuente insustituible para san Ceada -, que escribe en una época muy próxima aún a los hechos que refiere, subraya un rasgo peculiarísimo que él atribuye al «temor de Dios», uno de los dones del Espíritu Santo, y en el que hay que ver, más que miedo, y mucho menos superstición, la sensibilidad de quien capta las celestiales amonestaciones.
Cuando se levantaba un viento más fuerte de lo acostumbrado, lo interrumpía todo para invocar la misericordia del Señor, si arreciaba el viento se ponía en oración y si tronaba o relampagueaba se iba a la iglesia para rezar hasta que el tiempo acababa serenándose. Viendo en la naturaleza un lenguaje de Dios que nunca podía ser casual o inútil, que era siempre un cúmulo de signos misteriosos que había que interpretar para su gloria y nuestra santidad.
Una semana antes de su muerte, la anuncia para el 2 de marzo del año 672, con la alegría de quien ha programado un concierto angélico de eternidad, en el gozo de Dios. cara a cara

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BEATO PEDRO MANRIQUE DE ZÚÑIGA 1585-1622

pedromanrique.jpg (14140 bytes)«Sus padres y familiares se opusieron con vigor; pero finalmente él superó su oposición y recibió los hábitos agustinos en Sevilla el dos de octubre de 1604», escribió un biógrafo del Beato Pedro Manrique de Zúñiga.
¿Cuáles fueron las objeciones de sus padres? ¿Por qué se oponían tanto a la decisión de su hijo de hacerse sacerdote? Si su familia hubiese sabido que Pedro estaba destinado a convertirse en misionero del Japón y ser quemado en la hoguera, su infelicidad ha sido comprensible. Pero es improbable que hubiesen podido sondear el futuro. Salvo raras excepciones, la mayoría de nosotros hemos de tomar cada día según nos viene.
Aunque tal vez creamos que sería maravilloso conocer lo que el futuro nos reserva, probablemente sea bueno que no poda Pensad simplemente en lo que sucedió el ano pasado. Si hubieseis conocido de antemano todas las dificultades que teníais que afrontar podríais haber querido esconderos en la cama con las sábanas hasta arriba tapando vuestra cara. O tal vez, si las pruebas fueran lo bastante severas, podríais haber estado tentados de no pasarlas en absoluto.

Otros Santos: Lucio, obispo; Jovino, Basileo, Pablo, Heraclio, Absalón, Secundila, Jenara, Lorgio, mártires; Beata Inés de Praga, virgen.

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