31 DE MARZO
SANTA BALBINA S. II
De
esta santa con la que concluye el mes de marzo se tienen pocas referencias seguras, pero
su nombre va unido a los itinerarios piadosos de Roma, tanto por la necrópolis que hay
cerca de la Via Apia, como por la antiquísima iglesia homónima del Aventino, frente a
las termas de Caracalla, que debe de datar del siglo IV.
A menudo se habla de ella como de una mártir, pero nada abona explícitamente tal
suposición, y los testimonios más antiguos ponderan sólo su virginidad y su
perseverancia en «servir y agradar a su Esposo Jesús, hasta que acabada en paz esta vida
mortal, se fue al descanso de la gloria».
Sí debió de ser en cambio una conversa, como su padre, el tribuno militar san Quirino,
quien tenía encarcelado por orden del emperador al papa san Alejandro I; habiendo oído
decir que el pontífice obraba curaciones milagrosas, Quirino le llevó a la cárcel a su
hija, que tenía escrófulas, y el papa accedió a sus súplicas disponiendo que le
quitara la argolla que llevaba al cuello y se la pusiese a Balbina.
Al sanar repentinamente la muchacha, se convirtieron padre e hija, junto con sus
familiares y todos los demás presos que habían asistido al milagro, y san Alejandro los
bautizó, después de lo cual instruyó debidamente a Balbina para que supiese cómo
conservar la virginidad perpetua, como era su deseo.
Dice la tradición que santa Balbina besaba siempre con mucho amor la argolla que había
encadenado al papa y que había sido - aceptando simbólicamente el yugo suave de
Jesucristo - el medio de curar y de descubrir la fe.

BEATO AMADEO + 1472
Noveno
duque de Saboya, casado muy joven todavía con Violante, Yolanda, la hija de Carlos VII de
Francia, vive un cristianismo de preocupación primera por los pobres.
«Así lo he aprendido de
Jesucristo; mis soldados me defienden delante de los hombres; pero los pobres me defienden
delante de Dios". Al no bastar los recursos, entrega el collar de su condecoración.
Pero su caridad llega a todos. Al duque de Milán. Galeazzo Sforza. que cruza disfrazado
Saboya y es detenido, no sólo le concede la libertad inmediata: sino que después de
haberlo tenido como contrario en el Piamonte, le admite en la propia familia.
Consideraba más dignos de sanción quienes ensucian la calle con juramentos, blasfemias e
impurezas, que quienes la manchan de basuras.
Al morir en Verceli el 31 de marzo de 1472, ya ha dejado su testamento: «Haced justicia a
todos, sin acepción de personas; y aplicad todos vuestros esfuerzos para que florezca la
religión y para que Dios sea servido".
Otros Santos: Amós, profeta; Balbina, virgen; Benjamín, doctor; Teódulo,
Anesio, Félix, Cornelia, mártires; Acacio, obispo; Esteban, monje; Guido. Abad; Beato
Buenaventura.
