5 DE MAYO
SAN HILARIO DE ARLÉS 400-449
Hombre de letras, de palabra fácil y
brillante, con el éxito asegurado por su talento, no se rindió sin lucha a la vida de
renuncias y de sacrificio que le proponía abrazar su pariente san Honorato, el abad de
Lérins, cuando trataba de convencerle a su paso por la Borgoña.
Más tarde le encontramos como
monje en Lérins, donde será el segundo abad cuando Honorato sea nombrado obispo de
Arles, y en el 429, a la muerte de su maestro en la silla episcopal de Arles cuando
posiblemente no había cumplido aún treinta años.
Fue un obispo memorable, que solía recorrer su diócesis, aunque nevase, que predicaba
horas y horas a sabios y a ignorantes, queriendo que todos compartiesen el tesoro de su
fe, y que era compasivo y tierno con los pecadores, y duro hasta la denuncia pública y
arriesgada con los grandes personajes.
Excesivo también, según las normas de lo que hoy se llama circunspección, era su amor a
los pobres, y para poder hacer más limosnas vendió los vasos sagrados y trabajaba con
sus propias manos, cultivaba los campos y trenzaba redes y esteras, pero la Iglesia no
parece habérselo tenido en cuenta y le propone como modelo de ímpetu arrollador por la
causa del Bien sin contemplaciones.
SAN ÁNGEL
DE SICILIA, presbítero y mártir (s. XIII)
No es mucho lo que se sabe críticamente de su vida.
Un Catálogo de Santos de finales del siglo XIV, al parecer bastante digno de crédito,
nos trae estas sucintas noticias: Vivía en el Monte Carmelo y junto con otros carmelitas,
por los años 1220, vino a Sicilia.
Fue un celoso predicador, convirtiendo a muchos miles de infieles a la fe de Jesucristo.
Llegó a Roma en compañía de otros carmelitas procedentes del Monte Carmelo para obtener
del papa Honorio III la aprobación de la Regla del Carmen, gracia que se obtuvo el 30 de
enero de 1926.
En la Basílica del San Juan de Letrán se encontró con Santo Domingo de Guzmán y San
Francisco de Asís. El santo carmelita predijo las Llagas al Seráfico Padre y éste, a su
vez, le anunció que pronto moriría mártir de Jesucristo.
Predicó con gran fruto en varias ciudades de Sicilia, sobre todo en Palermo, Agrigento y
Licata. Predicando un día en esta última ciudad, el famoso Berengario, pecador público,
por odio contra Ángel por haber traído al buen camino a su hermana, le asestó cinco
estocadas, muriendo poco después, en la primera mitad del siglo XIII.
Su iconografía es bastante
abundante en toda la Orden y se le representa con una espada clavada en el corazón y con
una palma con tres coronas: virgen, doctor y mártir.
Ya en el siglo XIV estaba muy extendido su culto.
El Capitulo General de 1498 mandó celebrar su fiesta en toda la Orden.
En Sicilia, y especialmente en Licata, se le profesa una gran devoción.
Otros Santos:
Amador, presbítero y mártir; Martín de
Finojosa, obispo; Beato Estanislao Casamiritano, presbítero; Máximo, obispo.
