Santoral
LAS FIESTAS DE LOS SANTOS
Los Santos ocupan un puesto importante dentro de la liturgia de la Iglesia y de nuestra vida cristiana. Cada vez que celebramos la Eucaristía, evocamos su presencia invisible: Permite, Señor, que «con María, la Virgen Madre de Dios, los Apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas». Pero, ¿qué es un santo?, ¿cómo se inserta el recuerdo de un santo, al correr de los días, en la celebración del misterio de Cristo?. Conviene que reflexionemos sobre ello para comprender la importancia que tienen las fiestas de los Santos.
«Tú sólo eres santo»
"«Tú sólo eres santo, tú. sólo
Señor, Jesucristo, con el
Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre». Sólo Dios es Puro. Sólo El es
Transparente. Sólo El es Amor. Sólo El es Santo. Los hombres no son santos sino en la
medida en que Dios los ha convertido en sus consagrados: «Sed santos, porque yo, el
señor Dios vuestro soy Santo»
Poco a poco, a partir de la época en que, se desarrolló el culto de los mártires (siglo
IV); se fue reservando el titulo de santo de modo cada vez más exclusivo a aquellos
fieles de Cristo de los que se tenían suficientes motivos para creer que la muerte les
había introducido a la intimidad con Dios. Desde el siglo XVII, sólo tras una minuciosa
investigación canoniza el Papa a un santo: en tal caso declara solemnemente que ese
cristiano goza en el cielo de la visión de Dios y que se le puede honrar como modelo e
intercesor.
El martirio constituye «la más bella expresión de fe» y una auténtica celebración
del misterio pascual. Mas, aun cuando la santidad alcance su cúlmen en el martirio, esos
mismos dos elementos se encuentran en todas las demás formas que pueda recibir. Estas
otras formas ilustran la condición humana en cada uno de sus diversos estados de vida:
hombres y mujeres, jóvenes y adultos, casados y célibes, pobres y ricos, cultos e
ignorantes, contemplativos y hombres de acción..., todos tienen sus representantes dentro
de la multitud ingente de los santos. Lo mismo cabe decir en lo tocante a las distintas
situaciones de los bautizados en la Iglesia: obispos y sacerdotes, laicos que llevaron la
vida consagrada de los monjes y de las vírgenes o la de los penitentes, y otros que
viviendo como casados, testimoniaron el amor de Cristo para con los hombres.
El Calendario del Misal.
El Calendario general de la liturgia
romana, que ha sido promulgado
por el papa Pablo VI en 1969. No contiene más que un número reducido de santos (Unos
180), que son honrados en el mundo entero. Por consiguiente, no tienen por qué estar
incluidos en él por necesidad los nombres del santo patrono de cada persona o el de
algún santo popular en una región determinada.
Al restringir el número de santos inscritos en el Calendario general, se ha pretendido
realzar que la celebración del Misterio de salvación ocupa el primer lugar dentro del
año litúrgico, en especial en los tiempos de Cuaresma y Pascua.
El actual Calendario es heredero de un largo pasado. Resume el testimonio de la santidad
cristiana en el transcurso de los siglos y en todas las latitudes geográficas. Por eso se
encuentran representados en él con algunos nombres todos los siglos y todos los
continentes. Pero la Iglesia de Cristo conserva con un amor de predilección el recuerdo
de sus orígenes. De ahí que el culto de la Virgen María y de los Apóstoles, así como
el de los mártires de los primeros siglos, ocupen un lugar de privilegio entre las
fiestas de los santos.
Al lado de los mártires, nos encontramos con los grandes prelados que condujeron a la
Iglesia en los momentos más difíciles, Atanasio e Hilario, León Magno y Gregorio VII;
los doctores que siguen siendo, hoy como ayer, los guías de nuestra fe: Ireneo, Agustín
y Crisóstomo, Anselmo y Tomás de Aquino, Teresa de Ávila; los padres de la vida
monástico: el gran Abad Antonio, Basilio y Benito; los misioneros: Agustín y Bonifacio,
Cirilo y Metodio, Francisco Javier; los sembradores de vida evangélica en plena Edad
Media: Francisco de Asís y Domingo; los hombres de acción y contemplación que han
abierto a la Iglesia la senda hacia los tiempos modernos: Ignacio de Loyola y Vicente
Paúl; los soberanos que gobernaron a sus pueblos justa y rectamente: Esteban de Hungría
y Luis de Francia... Y, finalmente, repartida a lo largo de los meses la procesión de
santas mujeres que avanza al encuentro de Cristo: las vírgenes, desde Escolástica a
Clara de Asís y Teresa de Lisieux; las esposas, desde Ana la Madre de María a Mónica y
las dos Isabel.
La
celebración de las fiestas de los santos supone tres categorías: las grandes fiestas de
la Virgen María (1 de enero, 15 de agosto, 8 de diciembre), de San Juan Bautista, San
José, San Pedro y San Pablo y la de Todos los Santos, son otras tantas solemnidades.
Luego vienen las fiestas de menor importancia en honor de María (31 de mayo, 8 de
septiembre) y las de los Apóstoles y Evangelistas. Las restantes fiestas de los santos
reciben el nombre de Memorias: no suponen un día de descanso dentro de la vida cotidiana,
pero en la Misa y en la Oración de la Iglesia se evoca la memoria del Santo, se leen
eventualmente sus escritos y se reza al Señor valiéndose de su intercesión.
Con nuestro Santoral pretendemos dar a conocer retazos de la vida de los seguidores de
Jesús a lo largo de la historia del cristianismo, y que los valoremos en sus dos facetas
más importantes, como imitadores de Cristo y modelos a seguir, como intercesores nuestros
ante el Señor.
Que cada cristiano conozca un poco mejor la vida de su santo personal, aquel que le
pusieron como patrono el día de su bautismo y a quien sus padres y padrinos pusieron como
intercesor y modelo especial.
Hemos incorporado aquellos santos que están en el Calendario Universal de la Iglesia, los
santos propios de Galicia en donde está ubicada nuestra parroquia, los santos propios de
España y algunas (las que conocemos) advocaciones de María; los santos hispanoamericanos
y los santos de devoción popular.
Nos hemos guiado y ayudado del Misal Romano, del Misal Gallego, del Calendario
Litúrgico-Pastoral de España, y de las obras: "La Casa de los Santos", de
Carlos Pujol.; "Su guía diaria de meditación con los santos" de Woodeene
Koening-Bricker; "Los Santos noticia diaria" de Valeriano Ordóñez; de la
Enciclopedia Espasa-Calpe, de la Enciclopedia Rialp y de diversos fascículos y folletos.
Deseamos que este trabajo sea provechoso para ti y te ayude en el "Camino" hacia
el Padre.