DÍA 10 DE SEPTIEMBRE
SAN PEDRO DE MEZONZO, OBISPO S. X
Nació
en el norte de Galicia en la primera mitad del siglo X. Aún niño ingresó en el
monasterio de Santa María de Mezonzo y de allí, ordenado presbítero, fue al de Sobrado
dos Monjes antes del año 960. En Sobrado fue abad. Más tarde, lo fue del monasterio
compostelano de Antealtares, coincidiendo con la presencia en el de san Rosendo. En el
año 995 es obispo de Compostela. En su tiempo se produce la razia de Almanzor, en la que
el santo obispo dio ánimos a sus fieles llenos de temor, pidiendo la ayuda de María
Santísima, para la que compuso la Salve Regina. Libró de la profanación las
reliquias del santo Apóstol. Reconstruyó, además la Catedral.
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De sus padres dice el Proceso de
Beatificación: "Eran personas de mucha fe bien vivida y buenos cristianos y
frecuentaban las prácticas de piedad... De ellos se decía comúnmente que eran buenas
personas, que se abstenían de hacer el mal y obraban el bien". Y el mismo hijo,
nuestro Nicolás, nos presta este hermoso testimonio: "Mi padre y mi madre me dijeron
en muchas ocasiones que, a pesar de no ser personas ni de talento m ricas en medios
económicos, deseaban hijos y para ello hicieron votos a San Nicolás de Bari que si el
Señor les daba prole por su intercesión la consagrarían a la vida religiosa igual que
fuese hijo que hija. Hecho el voto, fueron peregrinos a Bari para alcanzar cuanto le
habían pedido. Al volver mi madre, me dio a luz como ella me refirió. Pero ya está bien
tú no quieras saber más y a nadie cuentes cuanto te he dicho".
Nicolás de Tolentino, nacido en Fermo, cerca del
Adriático, en la marca de Anona, recibió este nombre por la devoción que tenían sus
padres a san Nicolás de Bari, perteneció a la orden de san Agustín y residió la mayor
parte de su vida en un convento de Tolentino, no lejos de su lugar natal.
Este santo fue popular por su fama de milagrero, y como "el santo de los
milagros" le evoca Lope de Vega en una de sus comedias, pero es también conocido
como abogado de las almas del Purgatorio--de las que se dice que tuvo una terrible visión
pidiéndole sufragios--y protector de la Iglesia.
Fue asimismo hombre de grandes mortificaciones, que ayunaba de forma casi perenne,
predicador ilustre, contemplativo y objeto de insólitas manifestaciones de la
predilección de Dios.
Sin menospreciar todos estos aspectos de su personalidad, subrayemos otro no tan
llamativo, pero que no se había borrado de la memoria de los que se habían confesado con
él, y que así lo declararon en el proceso de canonización: era un confesor muy
misericordioso, se reservaba la severidad y los malos tratos para sí mismo, pero con sus
penitentes era todo benevolencia; tenía, como suele decirse, buenas absolvederas, y
solía imponer penitencias muy leves, ya que él se ofrecía a reparar los pecados de los
demás disciplinándose y ayunando por ellos.
Una de las muchas cosas que hizo fue predicar en las calles. Como entonces las cosas eran
diferentes, no se encontró con la burla que probablemente encontraría hoy, sino que, de
hecho, tuvo gran éxito. Usó un método adecuado para sus tiempos; de haber vivido hoy,
habría indudablemente utilizado un método de comunicación más adecuado a la
tecnología de hoy en día.
Ser capaces de comunicarse es esencial en la sociedad actual, tan acelerada. Una de las
razones por las que San Nicolás tuvo tanto éxito fue por su contacto directo con la
gente a la que quería acceder,.
A veces, bajo el disfraz de ser eficientes, usamos técnicas modernas para aislarnos
más. Nos ocultamos detrás de nuestras pantallas de ordenador y nuestro correo sonoro sin
salir nunca realmente a hablar con los demás. Pero cuando usamos la tecnología como un
modo de evitar el contacto, perdemos de vista una de las realidades fundamentales de la
vida: necesitamos a la otra gente. Si queremos tener relaciones profundas y llenas de
significado, hemos de tener un contacto de la vida real, no sólo una apariencia de
intimidad a través de la tecnología. Necesitamos el contacto humano para seguir siendo
humanos.
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Francisco Garante nació en Azpeitia,
Guipúzcoa, el 1857. Se sintió muy pronto inclinado a la vida religiosa, concretamente en
la Compañía de Jesús. Hizo el Noviciado en Poyanne, y los votos religiosos en 1876.OTROS SANTOS: Hilario, papa; Pedro, Salvio, Agapito, Nemesiano, Félix, Lucio Liteo, Poliano Víctor, Jaderes Datlvo, Teodardo, obispos: Sóstenes, Apeles, Lucas, Clemente mártires; Pulqueria, emperadora; Beato Carlos Spínola, Sebastián Kimura, S. J. y compañeros; beatos Alfonso Mena y Alfonso Navarrete, mártires; Beato Vicente de San José, mártir; Beatos Domingo Castellet y Luis Eixarc, mártires; Beatos Francisco Morales y José de Salvanés, mártires; Beato Jacinto Orfanell, mártir; Beato Ogler, abad.
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