19 DE SEPTIEMBRE
SAN JENARO +305
San Jenaro, obispo de Benevento, padeció el martirio
en Puzzol el año 305 junto con otros seis cristianos: Festo, diácono; Desiderio, lector
de la iglesia de Benevento; Socio, diácono de Misene; Próculo, diácono de Puzzol, y dos
seglares de esta misma ciudad, Eutiquio y Acucio. Según el examen de sus reliquias
efectuado en 1964, Jenaro parece que fue un joven (alrededor de treinta y cinco años), de
buena estatura. Fue decapitado a las afueras de la ciudad y su cuerpo se depositó no
lejos de Puzzol, pero en territorio de Nápoles, en Marciano. Entre el 413 y 431 fueron
transportadas sus reliquias a las afueras de Nápoles, a las catacumbas que llevan su
nombre y que son, sin lugar a dudas, el más importante de los cementerios paleocristianos
de los alrededores de Roma. A partir de esta época se honraba ya a San Jenaro como
patrono protector de la ciudad de Nápoles, que ha acudido siempre a él en el correr de
los siglos en los momentos de peligro, en especial con ocasión de las catastróficas
erupciones del Vesubio. Hacia el año 831, un príncipe Benevento se apoderó de las
reliquias del Santo y se las llevó; pero en 1497 volvieron a Nápoles, en cuya catedral
reciben veneración. Por ese tiempo, hacía ya un siglo que se había producido el
célebre «milagro de la sangre de San Jenaro» (atestado desde 1389). Desde la Alta Edad
Media, el culto de este Santo Mártir - superó ampliamente las fronteras de la Compañía
alcanzando a todos los continentes. Uno de los parajes más bellos del universo, la bahía
de Río de Janeiro, da testimonio a la popularidad de que goza en la América latina.
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Un consejo de santidad es coger nuestra cruz de cada día. ¿Qué
significa eso? ¿Quiere decir que hemos de buscar modos de sufrir?
Algunos de los santos buscaron deliberadamente el sufrimiento. Se castigaron a sí mismos
con crueles penitencias, a veces incluso quebrantando su salud en ese proceso. Métodos
tan extraordinarios son necesarios, sin embargo. La mayoría de nosotros tenemos
suficientes cruces que cargar sin necesidad de salir a buscar otras adicionales. De hecho,
las cruces más difíciles suelen ser cosas pequeñas.
Santa Emilia de Rodat, fundadora de la Congregación de la Santa Familia de Villefrance,
padeció zumbidos en los oídos, pólipos de nariz y cáncer de ojo. Ninguna de sus
dolencias fue fatal, pero todas resultaron difíciles de soportar. Cerca del final de su
vida, dejó la administración de sus conventos a su sucesora, diciendo que ya no le
quedaba otra cosa que hacer sino sufrir.
Cuando hemos de soportar el malestar y la mala salud, puede suceder una de estas dos
cosas. o nos volvemos irritables y malhumorados, convirtiéndonos en un dolor para
nosotros mismos y para todos los que nos rodean. o podemos coger nuestra cruz y usar
nuestro malestar como un modo de crecer espiritualmente. Cuando hacemos esto último,
usamos nuestras cruces como campo de pruebas para virtudes como la paciencia y la paz
mental. Soportar zumbidos en los oídos puede no parecer tan espectacular como convertirse
en mártir, pero a veces puede ser igual de difícil.
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SANTA MARÍA DE CERVELLON S. XIII
Joven barcelonesa, renuncia a
su alta posición familiar para consagrarse a Dios y servirle en los oprimidos; conforme a
su profesión del 25 de marzo del año 1275.
"Yo, sor María de Cervellón prometo a Dios y a la bienaventurada siempre Virgen
María de la Merced, pobreza, obediencia y virginidad; y trabajar por la redención de los
cautivos..."
Así nacían las religiosas de la Merced, de las que sería fundadora y primera general
Santa María de Cervellón, hasta su muerte con casi 60 años el 19 de septiembre de 1290.
Su nombre, muy invocado en las costas mediterráneas, fue cambiado por el de Santa María
del Socorro.
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Oropesa es un pueblo toledano privilegiado.
Las bendiciones de Nuestra Señora de Peñitas llueven sobre él a raudales. Allí vivió
San Juan de Dios, pasó algún tiempo San Pedro de Alcántara y parece ser que hasta Santa
Teresa. Y en Oropesa nació nuestro Beato.OTROS SANTOS: Félix y Constancia, Nilo Peleo, Elías, confesores; Festo, Sosio Próculo, diáconos; Desiderio, Félix, Eutiquio, Acucio, Constancio Trófimo, Sabático, Dorimedonte, Susana, Pomposa, virgen, mártires; María Guillerma, virgen.
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